La bilbia desenterrada

Treinta años después desenterraron la Biblia los k’iche’s

Esta semana participé en una emotiva presentación de la Biblia al k’iche’. Más de veinte años llevó el trabajo de traducirla directamente de las lenguas originales. Monseñor Julio Cabrera, antiguo obispo de Quiché y hoy de Jalapa, fue el propulsor y productor. El Padre Bernardo, experto europeo en lenguas bíblicas, junto con Isabel, experta en k’iche’, fueron los traductores. Diversos catequistas y comunidades, quienes avalaron los distintos libros traducidos. 

Monseñor, con emoción visible, compartió la satisfacción del deber cumplido: poner la Biblia en manos de todos los fieles. En veinte años hubo dificultades, dudas, tropiezos… y satisfacciones. Agradeció a todos los que la hicieron posible, que fueron muchos. La mayor satisfacción escuchar decir a la gente que se entiende, que así hablamos nosotros.

Isabel, por  su parte, dio su testimonio: En tiempos de la represión, al igual que otros muchos católicos, ella enterró su Biblia. Años después volvió a buscarla y la encontró podrida. Ha tenido la emoción de devolverla retoñada, transformada, traducida, hablando la lengua de la gente. Es la Biblia desenterrada.    

Se habló del significado de esta traducción para la iglesia en Quiché, auténtico trabajo de pastoral indígena. Se agradeció al pueblo k’iche’, a los mártires. Se habló de desafíos pendientes. 

Quiero felicitar al pueblo que habla k’iche’ por esta traducción. No solamente es importante para el pueblo cristiano leer el libro sagrado en su propia lengua. Culturalmente hablando, estamos viviendo un momento histórico. Se trata de un aporte cultural de significado importantísimo. Todos sabemos que en estos momentos de globalización los idiomas no escritos sufren presiones y deterioros tan grandes que los ponen al punto de poder desaparecer. En Verapaz tenemos la grata experiencia de que muchos q’eqchi’es han aprendido a leer y escribir gracias a textos bíblicos traducidos.

Desde Verapaz nos alegramos. Agradecimientos a quienes creyeron en la importancia de esta tarea, desde los financistas hasta el equipo directamente implicado: Monseñor, Bernardo, Isabel. El pueblo se lo premiará. Y la Iglesia les debe estar agradecida.      

Luis Miguel Otero
Centro Ak’ Kutan