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El proyecto de Las Casas en Guatemala

F. B. Las Casas

Estando en estos trabajos y dificultades en Nicaragua, el Padre Las Casas recibió una carta del Obispo de Guatemala, Francisco Marroquín, que necesitaba sacerdotes para su diócesis y por eso invitaba al Padre Las Casas y a otros padres dominicos a venir a Guatemala. En 1536 llegaron a Guatemala Las Casas, Rodrigo Ladrada, Pedro de Angulo y quizá Luis de Cáncer. Su primer trabajo fue aprender las principales lenguas indígenas, que eran el quiché y el kaqchikel.

En Guatemala, con el apoyo del Obispo Francisco Marroquín y con la ayuda de unos pocos dominicos, Bartolomé de Las Casas comenzó otra vez su proyecto de evangelización pacífica que no pudo realizar en las islas del Caribe ni en Nicaragua. Era el año 1537.

Otros proyectos de evangelización pacífica

En otros lugares de América ya se escuchaban voces de hombres de iglesia que protestaban contra la conquista militar de los soldados españoles y defendían una evangelización pacífica. Por ejemplo, el Obispo de México, Juan de Zumárraga, escribió cartas e informes diciendo que la única guerra o conquista sería la de las almas, enviando para ello misioneros con las únicas armas del evangelio y la paz, como Cristo envió a sus apóstoles y discípulos. También decía que todas las conquistas que se habían hecho en América eran verdaderas matanzas y eran una vergüenza para la Iglesia.

En Yucatán (México) unos padres franciscanos quisieron evangelizar pacíficamente a unos grupos mayas de la región de Champotón. Prometieron entrar ellos solos, sin ningún otro español, y enviaron como mensajeros a otros indígenas mexicanos. Pero los españoles traficantes de esclavos, a pesar de que lo tenían prohibido, entraron en la región, los indígenas se rebelaron, y los misioneros tuvieron que abandonar el lugar.

El dominico Francisco de Vitoria, desde la Universidad de Salamanca, en España, también apoyaba la evangelización pacífica y decía que los cristianos no pueden ocupar por la fuerza las tierras que los indígenas poseen como auténticos dueños y que han estado siempre bajo su dominio.

Un grupo de dominicos intentaba una evangelización sin violencia armada en la región mixteca, México. Y el dominico Bernardino de Minaya, en representación de un grupo de religiosos, se fue a hablar con el Papa para exponerle sus ideas sobre la evangelización pacífica, basadas en su larga experiencia como misionero.

El mismo año en que Bartolomé de Las Casas llegaba a Guatemala (1537), el Papa Paulo III escribía un documento (la Bula Sublimis Deus) en el que afirmaba, entre otras cosas:

Que todos los pueblos son capaces de recibir la luz de la fe.
Que piensan como el demonio los que dicen que los indígenas deben ser considerados como animales y no pueden ser cristianos.
Que los indígenas son seres humanos y, por tanto, no se les puede quitar su libertad ni sus bienes para esclavizarlos.
Que para evangelizarles sólo se puede usar la predicación y el buen ejemplo.

El rey de España pensaba que este documento del Papa le quitaba poder sobre los indígenas, y por eso puso algunas dificultades para que se repartiese por América. En aquel tiempo los documentos del Papa necesitaban permiso del Rey para publicarse en América.

En resumen

Bartolomé de Las Casas elaboró unos planes para evangelizar en América. En su libro "Sobre el Único Modo de Predicar la Fe" explicó las razones en que se apoyaba para la evangelización pacífica. Para ponerlo en práctica, escribió a las autoridades civiles en España. Las autoridades no le concedieron todo lo que pedía, y otros españoles que vivían en América se opusieron a los planes de evangelización pacífica, porque querían aprovecharse de las personas y los bienes de los indígenas. Su plan fracasó en otros lugares de América, y el Obispo de Guatemala le invitó a venir a estas tierras. Por aquellos años de 1537 ya en otros lugares de América se conocían ideas y acciones de evangelización sin violencia y con respeto a las personas y los bienes de los indígenas. Estando ya en Guatemala puso en práctica su plan de evangelización pacífica junto con otros dominicos en la tierra que entonces se llamaba Tezulutlán, que hoy es Verapaz.

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